La llegada de Marta agita por sorpresa la vida emocional del artista que siente el despertar de su creatividad y recupera también el entusiasmo por la escritura. Decide por un tiempo aparcar los guiones de sus espectáculos de humor para rescatar de su baúl algunas historias que tenía listas para escribir, estas hablan de ternura, de tristeza, de amor, de metas no alcanzadas y de objetivos perdidos de vista.

El amor en forma de persona, el amor en la mochila de cada ser y siempre en el lugar inesperado, sorprendente y desconcertante pero siempre una bálsamo para el alma. Ajeno a las ideas y a las banderas, el amor aparece como necesidad y como derecho universal asignándonos también el deber de cuidar unos de otros y el deber mutuo de hacernos reír.

 

Cautivadora y divertida, la novela nos acerca a las personas y a sus partes ocultas que se muestran cada una, como un desafío personal de aceptar aquello que pasó o el presente que viven. Como ejemplo y en primer plano, la propia vivencia del autor, cuarenta y ocho horas trepidantes en la vida de un humorista, un payaso, un amante, un hijo, un padre y sobretodo… Un amor de barra.