Orfeo se muda al infierno es una recreación libre del mito clásico de Orfeo, en esta ocasión trasladado de un modo simbólico a los ambientes marginales que pueden encontrarse en cualquier ciudad contemporánea.

La acción pasa por el tamiz de un narrador de quien apenas nada se sabe –ni siquiera su nombre– salvo el afán literario y testimonial que lo posee. Un hombre angustiado por una creatividad mediocre, vitalmente anclado en un barrio antiguo y ruinoso, socialmente deprimido, de una ciudad provinciana.

La concatenación de una serie de sucesos sugiere al narrador un núcleo de lazos causales tendidos por su fantasía. Poco a poco va sumiéndose en la dudosa veracidad de su propia historia. En ella se perfila un grupo de personajes estólidos, pervertidos por la desgracia, que reproducen las relaciones de poder y explotación de las llamadas gentes de orden.

Entre esos seres burdos, uno parece dotado de un atisbo de lucidez y heroísmo que lo distingue de sus compañeros de desventuras: bautizado como Orfeo, el narrador está convencido de que solo se comporta violentamente por puro sentido del deber, porque tiene una misión que cumplir.

Las andanzas de los personajes hacen que el narrador se abandone a sus fabulaciones, hasta el punto de que la confusión entre realidad y fantasía llega a ser total… Mero trasunto, por otra parte, de la mixtura que ambas componen en la vida cotidiana de todos nosotros.