“Sombras y Esperanzas” transcurre entre el invierno y la primavera de 1956. Ofrece una visión cotidiana y realista de las vicisitudes de una familia humilde en una población del interior, con la guerra civil y sus consecuencias flotando en el ambiente.

Aniceto, hijo de un republicano caído en el Ebro y que es fiel a las ideas de su progenitor, al menos todo lo que le es posible, está casado con Margarita, ferviente católica. Pese a las evidentes diferencias están muy enamorados. Tienen un hijo, Ángel, de ocho años, que tiene que tomar la Primera Comunión ese mismo año. El enfrentamiento en el matrimonio es inevitable.

A través del hilo conductor de la historia, que es la preparación del niño para el acontecimiento (catequesis, etc.), se muestra la verdadera cara de aquellos años de hambre y privaciones físicas, de ausencia de libertades y de omnímodo poder de la Iglesia y el capital. Aniceto se debate en la disyuntiva de luchar por sus ideales, que fueron los de su padre muerto en la guerra, para conquistar un futuro mejor, o bien, plegarse a las circunstancias del momento, bajar la cabeza y sacar a su familia adelante.