Me gusta imaginar a cada ser humano siendo un planeta diferente. Algunos tienen la capacidad de crear porque su atmósfera es el arte. Otros, tienen una naturaleza frondosa debido a un don, avivar. También existen planetas inestables, totalmente hostiles para el desarrollo de la vida.

Es como si todos flotásemos sobre el cielo nocturno y tuviésemos la oportunidad de elegir en qué planeta queremos transformarnos.